By pabloeduardo.com
Amnistía Internacional (AI) ha advertido de que “más de 30.000 niños y niñas matan y mueren” en la República Democrática del Congo (RDC) “para que en los países desarrollados podamos hablar por el celular o escribir un e-mail”, ya que, según la organización, una de las causas del conflicto es la lucha por el control del coltán, un producto básico para las telecomunicaciones y cuya venta “ha servido para comprar armas que han llegado generosamente a los Ejércitos y milicias desde Estados Unidos, Bélgica, Francia, Alemania y China”.
“Más de 30.000 niños y niñas matan y mueren en un conflicto que sacude África Central y cientos de miles de personas lo están pagando en estos días”, afirmó la organización en la página de Internet. “Una de las causas” del conflicto, precisó, es “el control del coltán”, una combinación de columbita y tantalita “imprescindible en la fabricación de teléfonos celulares y computadoras” y del que la República Democrática del Congo “posee el 80 por ciento de las reservas mundiales”.
“Lejos de llevar prosperidad al país, es parte del origen de un conflicto que amenaza con ser eterno”, prosiguió AI. “Gran parte de los ingresos de la venta de coltán han servido para comprar armas, que llegaron generosamente a los ejércitos y milicias desde Estados Unidos, Bélgica, Francia, Alemania y China, entre otros”, añadió. El resultado de ello es “una guerra en la que ya han muerto casi cinco millones de personas, más de 350 mujeres y niñas son violadas cada mes, hay casi dos millones de desplazados y unos 7.000 niños y niñas combaten como soldados”.
A los niños “se les saca a la fuerza del colegio o de sus casas”, denunció AI. “Reciben malos tratos, torturas, son violados y obligados a violar y a asesinar”, prosiguió. “En la región de Kivu, la mitad de los menores que habían sido desmovilizados han vuelto a ser reclutados”.

Niños del Congo
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Peter Menzel es un fotoperiodista independiente que visito a 30 familias de 24 países distintos para crear su libro Hungry Planet: What The World Eats (Ten Speed Press, 2005). Las retrató junto a los alimentos que consumían a lo largo de una semana, apuntando ademas el coste total de la comida en dolares americanos. Les dejo los datos ordenados de mayor a menor junto a algunas de las imágenes.
* Alemania (Europa): Familia Melanderde de Bargteheide
Gasto en alimentos durante una semana: $500.07
* Luxemburgo (Europa): Familia Kuttan-Kasses de Erpeldange
Gasto en alimentos durante una semana: $465.84
* Francia (Europa): Familia Le Moines de Montreuil
Gasto en alimentos durante una semana: $419.95
* Australia (Oceanía): Familia Browns de River View
Gasto en alimentos durante una semana: $376.45
* Canada (América del Norte): Familia Melansons de Iqaluit, Territorio Nunavut
Gasto en alimentos durante una semana: $345
* Estados Unidos (América del Norte): Familia Revis de Carolina del Norte
Gasto en alimentos durante una semana: $341.98
* Japón (Asia): Familia Ukity de Kodaira
Gasto en alimentos durante una semana: $317.25
* Groenlandia: Familia Madsens de Cabo Esperanza
Gasto en alimentos durante una semana: $277.12
* Italia (Europa): Familia Manzini de Sicilia
Gasto en alimentos durante una semana: $260.11
* Reino Unido (Europa): Familia Bainton de Cllingbourne Ducis
Gasto en alimentos durante una semana: $253.15
* Estados Unidos (América del Norte): Familia Fernandez de Texas
Gasto en alimentos durante una semana: $242.48
* Kuwait (Oriente Medio): Familia Al Haggan de Ciudad de Kuwait
Gasto en alimentos durante una semana: $221.45
* México (América del Norte): Familia Casales de Cuernavaca
Gasto en alimentos durante una semana: $189.09
* Estados Unidos (América del Norte): Familia Caven de California
Gasto en alimentos durante una semana: $159.18
* China (Asia): Familia Dong de Beijing
Gasto en alimentos durante una semana: $155.06
* Polonia (Europa Central): Familia Sobczynscy de Konstancin-Jeziorna
Gasto en alimentos durante una semana: $151.27
* Turquía (Asia): Familia Celiks de Estambul
Gasto en alimentos durante una semana: $145.88
* Guatemala (América Central): Familia Mendoza de Todos Santos
Gasto en alimentos durante una semana: $75.70
* Egipto (África): Familia Ahmed de El Cairo
Gasto en alimentos durante una semana: $68.53
* Mongolia (Asia): Familia Batsuuri de Ulan Bator
Gasto en alimentos durante una semana: $40.02
* India (sur de Asia): Familia Patkars de Ujjain
Gasto en alimentos durante una semana: $39.27
* Ecuador (América del Sur): Familia Ayme de Tingo
Gasto en alimentos durante una semana: $31.55
* Mali (África): Familia Natomos de Kouakourou
Gasto en alimentos durante una semana: $26.39
* Reino de Bután (sur de Asia): Familia Namgay de Shingkhey
Gasto en alimentos durante una semana: $5.03
* República de Chad (África Central): Familia Aboubakar del campo de refugiados Breidjing
Gasto en alimentos durante una semana: $1.23
PD: Gracias a Inner el Pendejo.
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James Nachtwey nació en Syracuse, Estado de Nueva York, en 1948. Graduado en Historia del Arte y Ciencias Políticas (1966-70), en 1976 comenzó a trabajar como fotógrafo para periódicos de Nuevo México, y en 1980 se mudó a Nueva York para iniciar una carrera como fotógrafo por cuenta propia. Es miembro de la agencia VII y colabora habitualmente con la revista Time ademas de otras muchas publicaciones. A continuación, algunas de sus instantáneas.
Superviviente de un campo de exterminio hutu en el que eran torturados y asesinados miembros de la etnia tutsi. Este hombre, pese a ser un hutu, fue sometido al mismo trato por no apoyar el genocidio. Ruanda, 1994.
Mujer afgana llora sobre la tumba de su hermano, muerto tras un ataque con misiles del ejercito talibán. Fotografía tomada en Kabul, Afganistan, 1996.

Una madre levanta el cuerpo de su hijo, victima de la hambruna, para llevarlo hasta la tumba. Fotografía tomada en noviembre de 1992 en Bardera, Somalia.
Una mujer cuida de su enfermo hijo en el hospital del campo de desplazados de Mornei, Darfur, Sudan. Imagen de 2004.
Orfanato para niños “incurables”. Rumanía, año 1990.
Pacifista español estampa la huella de su mano, pintada de rojo, en la placa de la embajada de España en Iraq, protestando así por el apoyo de su país a la guerra. 28 de marzo de 2003.
Médicos atienden a un marine herido en Iraq. Un artefacto explosivo casero alcanzo al soldado. Año 2006.
Un mendigo amputado lava a su hijo en un canal contaminado de Indonesia, 1998.
Phan Thi Hoi baña a su hijo de 14 años. Esta mujer estuvo expuesta al Agente Naranja durante la Guerra de Vietnam. Debido a ello, su hijo nació deformado. Vietnam, año 2006.
Miliciano croata dispara sobre sus vecinos musulmanes. Mostar, Bosnia, 1993.
Superviviente de los atentados contra las Torres Gemelas, 11 de septiembre de 2001, EEUU.
Niño nicaragüense juega sobre un tanque que, tras haber sido usado durante la guerra civil, fue reconvertido en monumento para un parque. Año 1984.
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En la pénínsula de BC se esta realizando un proyecto llamdo IMPULSA IV, coordinado por el Instituto de Ingeniería. La importancia de este proyecto es que podría resolver la escasez de agua dulce, y no sólo esto sino que además podría convertirse en un auténtico modelo de renovación terrestre.
De ahí que investigadores de varios institutos y centros de la UNAM hayan concebido un proyecto para la generación de electricidad y la desalinización de agua de mar en esa zona, que no contempla la quema de combustibles fósiles ni la emisión de gases a la atmósfera.
Entre las energías que se podrían aprovechar están las hidrotérmicas, la solar y la eólica. En el caso de la hidrotpermica, esa agua de mar caliente se puede usar para generar electricidad y, si su temperatura es menor a 100°C, como fuente directa de calor para realizar una desalinización térmica. “Con una pequeña planta geotermoeléctrica de ciclo binario y 120 toneladas por hora de agua caliente de pozo se podría generar 1 megawatt. Con esta energía, una desaladora de ósmosis inversa sería capaz de producir hasta 5 mil metros cúbicos de agua dulce al día. La ventaja con ella es que la desalinización sería continua, ya que funcionaría independientemente de las condiciones climáticas y la hora del día, durante todo el año”, afirma el investigador.
Los investigadores del Instituto de Ingeniería han aprovechado el hecho de que sólo es necesario evaporar y condensar esta agua para diseñar un equipo que la desalinice con la energía mínima. Otra fuente de energía renovable son los chorros de agua muy caliente lanzados por las ventilas hidrotermales del fondo del mar de Cortés. Tan altas temperaturas son ideales para generar electricidad, siempre y cuando se diseñen tecnologías adecuadas que permitan su explotación, con costos razonables de producción, y que no tengan impactos ambientales negativos.
Como parte del proyecto ya se diseña una planta submarina. Donde, una cantidad de la energía producida por ella se utilizaría para desalinizar agua, y la que sobrara, muy abundante, se conectaría a la red eléctrica.
Los investigadores del Instituto de Ingeniería desean aprovechar también la energía de las mareas, como se hace en Francia y Canadá, donde es muy caro el proceso porque sólo se genera electricidad cuando entra y sale la marea, pero durante el resto del tiempo no se produce nada.
En cambio, los investigadores universitarios han diseñado esquemas de división de estanques de mareas que permitirían producir, de manera continua, una gran cantidad de megawatts para desalinizar agua marina.
Unos estanques se instalarían junto a la costa o entre islas, aunque en la península de Baja California hay bahías donde sería posible construir otros más pequeños, a bajo costo.
Cabe apuntar que este trabajo ha despertado interés en Chile e Inglaterra, donde también se estudian las mareomotrices.
Los investigadores del proyecto IMPULSA IV ya están en pláticas con el Conacyt y otros grandes desarrolladores para asociarse con ellos y obtener así recursos que serían destinados a la investigación y la posterior fabricación y comercialización de todas estas tecnologías que funcionan con energías renovables no contaminantes.
Si todo esto se vuelve una realidad y en un futuro se aplica a nivel masivo, tendremos energía y agua dulce gracias a los derretimientos que nuestra propia contaminación provoca, la solución para las inundaciones y la falta de agua dulce.
Saludos…!
Pablo Eduardo Ibáñez López.