By pabloeduardo.com

Gasterosteus aculeatus
Los peces eligen a sus líderes por consenso, y cuanto más grande y rechoncho es el candidato, más posibilidades tiene de proclamarse vencedor.
Al menos así lo hace el pez espinoso Gasterosteus aculeatus, según un estudio publicado en la revista Current Biology.
El consenso se consigue siguiendo una “sencilla norma”, explica David Sumpter, investigador de la Universidad de Uppsala (Suecia) y coautor del estudio, que consiste en que unos cuantos peces eligen primero a los individuos que consideran que serán los mejores líderes y el resto secunda luego al grupo de seguidores más numeroso.
Los primeros, para elegir, se fijan muy bien en algunas características del aspirante a líder, entre ellas, el peso, el tamaño, la tonalidad o la presencia de manchas en la piel.
Estas características, dicen los autores, reflejan cosas sobre las aptitudes y el estado de salud de los candidatos. Por ejemplo, una barriga oronda podría indicar que el aspirante no tiene problemas para conseguir comida, mientras que una piel moteada podría ser un signo de infección.
El jefe más atractivo
El experimento, dirigido por Ashley Ward, de la Universidad de Sydney (Australia), consistió en ver qué hacían uno, dos, cuatro u ocho peces cuando tenían que elegir entre dos peces iguales pero con alguna característica que hiciera a uno de ellos más atractivo (según esos criterios de “belleza” para peces).
Así, los investigadores han descubierto que cuantos más peces deciden, más probabilidad hay de que la elección sea la acertada. En la mayoría de los ensayos que realizaron todos o casi todos los individuos seguían al líder más atractivo, aunque también se dieron casos en que todos o casi todos se equivocaron, señalan los autores.
“Ver qué hacen los demás y copiarse si hay mucha gente que parece hacer lo mismo es, en general, una buena estrategia” también entre las personas, dice un investigador.

By pabloeduardo.com

En la pénínsula de BC se esta realizando un proyecto llamdo IMPULSA IV, coordinado por el Instituto de Ingeniería. La importancia de este proyecto es que podría resolver la escasez de agua dulce, y no sólo esto sino que además podría convertirse en un auténtico modelo de renovación terrestre.
De ahí que investigadores de varios institutos y centros de la UNAM hayan concebido un proyecto para la generación de electricidad y la desalinización de agua de mar en esa zona, que no contempla la quema de combustibles fósiles ni la emisión de gases a la atmósfera.
Entre las energías que se podrían aprovechar están las hidrotérmicas, la solar y la eólica. En el caso de la hidrotpermica, esa agua de mar caliente se puede usar para generar electricidad y, si su temperatura es menor a 100°C, como fuente directa de calor para realizar una desalinización térmica. “Con una pequeña planta geotermoeléctrica de ciclo binario y 120 toneladas por hora de agua caliente de pozo se podría generar 1 megawatt. Con esta energía, una desaladora de ósmosis inversa sería capaz de producir hasta 5 mil metros cúbicos de agua dulce al día. La ventaja con ella es que la desalinización sería continua, ya que funcionaría independientemente de las condiciones climáticas y la hora del día, durante todo el año”, afirma el investigador.
Los investigadores del Instituto de Ingeniería han aprovechado el hecho de que sólo es necesario evaporar y condensar esta agua para diseñar un equipo que la desalinice con la energía mínima. Otra fuente de energía renovable son los chorros de agua muy caliente lanzados por las ventilas hidrotermales del fondo del mar de Cortés. Tan altas temperaturas son ideales para generar electricidad, siempre y cuando se diseñen tecnologías adecuadas que permitan su explotación, con costos razonables de producción, y que no tengan impactos ambientales negativos.
Como parte del proyecto ya se diseña una planta submarina. Donde, una cantidad de la energía producida por ella se utilizaría para desalinizar agua, y la que sobrara, muy abundante, se conectaría a la red eléctrica.
Los investigadores del Instituto de Ingeniería desean aprovechar también la energía de las mareas, como se hace en Francia y Canadá, donde es muy caro el proceso porque sólo se genera electricidad cuando entra y sale la marea, pero durante el resto del tiempo no se produce nada.
En cambio, los investigadores universitarios han diseñado esquemas de división de estanques de mareas que permitirían producir, de manera continua, una gran cantidad de megawatts para desalinizar agua marina.
Unos estanques se instalarían junto a la costa o entre islas, aunque en la península de Baja California hay bahías donde sería posible construir otros más pequeños, a bajo costo.
Cabe apuntar que este trabajo ha despertado interés en Chile e Inglaterra, donde también se estudian las mareomotrices.
Los investigadores del proyecto IMPULSA IV ya están en pláticas con el Conacyt y otros grandes desarrolladores para asociarse con ellos y obtener así recursos que serían destinados a la investigación y la posterior fabricación y comercialización de todas estas tecnologías que funcionan con energías renovables no contaminantes.
Si todo esto se vuelve una realidad y en un futuro se aplica a nivel masivo, tendremos energía y agua dulce gracias a los derretimientos que nuestra propia contaminación provoca, la solución para las inundaciones y la falta de agua dulce.
Saludos…!
Pablo Eduardo Ibáñez López.