El Género Masculino en el Hinduismo.
El hinduismo no posee fundador, no es una religión ni una filosofía sino una suma de ellas, un conjunto de creencias metafísicas, religiosas, cultos, costumbres y rituales que conforman una tradición, en la que no existen ni órdenes sacerdotales que establezcan un dogma único, ni una organización central.
Cada hindú nace en uno de varios grupos llamados castas. Algunas castas se consideran más altas y puras que otras. La más alta de la casta sacerdotal, le sigue la de los gobernantes y soldados, después los comerciantes y tenderos. Las personas de las castas inferiores barren, lavan la ropa, arreglan zapatos, y por lo general son los siervos de las castas más altas. La vestimenta tradicional masculina también es muy popular en el país. Para momentos informales ésta incluye la tradicional kurta pyjama o el lungi con una kurta o una camisa. Para ocasiones formales los hombres usan sus sherwanis, una chaqueta larga con cuello y el gorro tradicional.
A diferencia de la tradición judeocristiana, en el hinduismo la mujer no es creada de una parte del hombre, sino que el absoluto se dividiría en dos, formando lo que los griegos llamaría MONADA y lo que los chinos llaman TAO, una dualidad manifestada en dos polos; por ejemplo en el hombre: el sexo masculino y el femenino. Es por esta razón que las deidades aparecen en parejas, lo que muestra su dualidad, por ejemplo Visnú y Laksmi; Shiva y Pravati.
Las costumbres y tradiciones de una cultura son comúnmente sagradas y se deben cumplir. Los hombres ocupan la posición privilegiada en la sociedad y la familia hindú. Las mujeres ocupan una posición secundaria. La primera vez que un niño come comida sólida suele ser arroz. De los varones que nacen en las tres clases superiores, se espera que llevan una vida ejemplar que comprendía los cuatro niveles de vida (ashrama), estos son: brahmacarya, grihastha, vanaprashta y sannyasa. Como novicios debían aprender la vieja disciplina del yoga (sánscrito: yugo), por medio del cual el ser corporal debía unirse a los cuerpos cósmicos. El comienzo de la escolaridad está marcado por una ceremonia que prueba su capacidad oratoria. Reciben entonces un cordón que a partir de ese momento deben llevar sobre el hombro izquierdo. Portar el cordón significa un segundo nacimiento espiritual. Con ello comienza la segunda fase de la vida: la de patriarca, siendo su obligación la búsqueda de “artha” y “kama” (lujo y placeres). La familia del joven le busca entonces una joven soltera para matrimonio. La tradición requiere que la esposa adopte la religión y el estilo de vida del marido. Por lo tanto, Las mujeres Hindúes que desean continuar su cultura familiar y su religión, en sabiduría, se casarán con un esposo de la misma secta y linaje. La elección de esposa para el hombre es una decisión simple, porque su esposa está obligada a seguirlo. Para una mujer, es una decisión mucho más importante, porque su decisión determina el futuro de su religión y su vida social.
Según la filosofía Shakti, una de las más importantes, el espíritu pertenece al hombre, mientras que la materia a la mujer. Cuando estos dos principios se unen, surge la creación. Shakti significa “fuerza”. Bajo ninguna circunstancia el marido debe pegar o abusar de su esposa, ni la esposa dominar o atormentar a su marido. Es importante no ser celoso o sobre protector, sino confiar el uno en el otro y vivir a la altura de esa confianza Los problemas deben ser resueltos diariamente antes de ir a dormir. Una de las tradiciones es la bendición de las embarazadas pera que de este modo tengan un parto indoloro, que dé a luz un hijo varón, y que sobreviva los 6 primeros días de vida, Shashti es en este caso la diosa a la que se adora para este fin. El hinduismo no prohíbe la poliginia pero tampoco la fomenta. Históricamente, en la práctica sólo los reyes fueron polígamos (i.e. el emperador Vijanagar, Krishnadevaraya). En la actualidad, la poligamia está prohibida bajo las leyes de la India
En cuanto ha fundado una familia, el patriarca debe cumplir con el tercer estadio de su vida, la del asceta. El le transmite a su hijo mayor la responsabilidad de la familia y se encarga entonces por completo al estudio de las escrituras sagradas, inclusive cuando no se retira a la soledad de la naturaleza, debe buscar substraerse de la vida cotidiana y mundana.
En el cuarto estadio de su vida se convierte el hombre en “sannyasin”, que persigue el ideal del “sadhu”, el santo, que se aparta de todo placer mundano y se convierte así en un viajero sin hogar. Los sadhu rechazan hogar y pertenencia, viajan de pueblo en pueblo, viven de limosnas y en soledad. Algunos portan pocas ropas y otros permanecen desnudos, algunos dejan crecer sus cabellos o se rasuran la cabeza a excepción de una mecha que se enrolla en un solo nudo. Inclusive hoy en día se pueden encontrar cientos de hombres -y algunas mujeres- que llevan este modo de vida.
Cuando un hombre de la clase alta muere, su cuerpo se embalsama con aceite y hierbas. Se le incinera en un ceremonial muy minucioso. Con ello se devuelve el cuerpo a su fuente cósmica. La incineración pública es aún la forma más frecuente y adecuada de funeral en el mundo hindú. Siguiendo la tradición, la familia hindú es la que prepara el cuerpo en el hogar para ser posteriormente cremado. El hijo mayor se rasura la cabeza, entonces comienza una procesión donde el muerto es llevado hasta el lugar de cremación. Allí se coloca el cuerpo en una pira funeraria que el hijo mayor enciende. Los dolientes hacen una rueda y cantan mantras de los Vedas. Después se juntan los restos de huesos y cenizas y lo arrojan en un rio, de preferencia el Ganges. Diez días después la familia le trae al rio diez “pinda” (bolitas de arroz) como ofrenda -alimento para el espíritu del muerto, en su viaje hasta su nueva reencarnación. Una práctica funeraria que existió en algunas comunidades hindúes establecía que cuando el marido fallecía se preparaba su funeral en el cual se colocaba una pira. Al estar dicha pira prendida, la viuda de forma voluntaria se ponía junto a su marido y abrazada junto a él abandonaba la vida. El “Satí” (como se le llama a esta práctica) data de siglos de antigüedad. Y aunque en la India fue abolida en 1829, diversos casos demuestran que aún se practica, y de las formas más diversas: generalmente la viuda se lanzaba a la pira, pero a veces ella misma se prendía fuego; otras eran incluso forzadas a morir (para ello habían personas con palos que impedían que se escapara del fuego); otras accedían a morir pero estando bajo efecto de drogas.
La explicación para la muerte de la viuda, según los creyentes, está basada en que ella ya no se puede volver a casar y, más aún si son madres, su camino se cierra. Ser viuda en la cultura hindú significa estar estigmatizada pues al perder su marido pierde sus propiedades y derechos. Su forma de vida cambia, empezando desde la vestimenta pues sus saris deben entonces ser blancos y ese color las identifica entre la multitud. Además han de raparse el cabello y le cambian la señal que llevan en la frente. Un punto rojo en la frente de una mujer hindú significa que se trata de una mujer casada. El marido lo dibujaba en la antigüedad con su propia sangre. Hoy en día, las adolescentes suelen llevarlo pero de diversos colores. El rojo es un color reservado para las casadas.
La mujer en el hinduismo: Observación sobre la “meta-mística” Autores: Nicolás Tello Ingelmo. Localización: Crítica, ISSN 1131-6497, Año 54, Nº. 913, 2004 , pags. 43-47.
Torrente de Virtud, Cap VI, Pág.54-60
Mensajes de Sathya Sai Vol. X, Cap 46, Pág. 213
Wikipedia: Hinduísmo.
