Exclusiva: La columna de hoy, la columna de ayer.
Antes de comenzar a escribir debo agradecer, quitando cualquier sesgo de ego (valga la cacofonía), a todos aquellos que siempre y tan amablemente me leen. Escribir es fácil, escribir y que guste, no tanto. Gracias por sus comentarios y muestras de apoyo, me motivan a seguir haciendo lo que hoy en día se conoce como “rayar”.
El día de hoy quiero comenzar la columna con una sola idea en mente: La Exclusividad. ¿Existe tal cosa como exclusividad en la vida? La RAE define a la palabra “exclusivo” como:
1. adj. Que excluye o tiene fuerza y virtud para excluir.
2. adj. Único, solo, excluyendo a cualquier otro.
3. f. Privilegio o derecho en virtud del cual una persona o corporación puede hacer algo prohibido a las demás.
4. f. Noticia conseguida y publicada por un solo medio informativo, que se reserva los derechos de su difusión.
5. f. desus. Repulsa para no admitir a alguien en un empleo, comunidad, cargo, etc.
Por ejemplo: Los tampones son para uso exclusivo de las mujeres. Mis dedos son exclusivos de mis manos. Ejemplos debe haber muchos, sin embargo conforme les sigo escribiendo y pensando cuales de estos aplicar, la palabra exclusiva se me hace más y más difícil de entender y escribir. Simple y sencillamente porque no logro que en mi cabeza aplique ningún concepto con el que quede por completo satisfecho.
La exclusividad o lo exclusivo debe ser una palabra tan estúpida como palabras como negro, nazi o demás primas hermanas. No existe tal cosa como algo exclusivo en este Universo. No existe tal cosa como una verdad absoluta. Los tampones no son exclusivos de las mujeres (algunos plomeros los utilizan para momentáneamente parar fugas, como el jabón detiene una fuga de gas por lo que no es exclusivo para lavarse). Mis dedos no son exclusivos de mis manos, mis dedos dejan de ser míos cuando los sostiene la suave mano de una mujer enamorada, por decir una de miles situaciones en las que mis dedos dejan de ser míos. La verdad es que por más que lo intento, no encuentro razón para utilizar la palabra exclusiva. Es estúpida, ilógica y un gasto del lenguaje que es exclusivo de los que hablamos (sic).
Por hoy, sólo eso medio inteligente se me ocurre y antes de decir alguna barbaridad. Les deseo un día lleno de aventuras y problemas con solución, de esos que le recuerdan a uno el porqué estar vivo, es una emoción inexplicable. Les saluda con el cariño del mundo, su columnista… exclusivo.

