¡Van Gogh rayoneó mi pared!
La primera pregunta que les hago a mis estudiantes cuando comienzo la clase de historia del arte es ¿Qué es arte? Inmediatamente después de las opiniones de costumbre y alguna que otra nueva perspectiva, les pregunto si el rayoneo afuera de la pared de su casa es arte. Muchos se niegan, otros me explican que el graffiti es la manera en que se comunican las pandillas, marcando los territorios que les pertenecen. La mayoría termina sus disertaciones convencidos gracias al grafiti o pintada (del italiano graffiti o del inglés graff).
El graffiti, es efectivamente una forma de arte callejero que puede finalizar cualquier debate sobre el tema. Sobretodo con obras representativas como las siguientes.
Aunque existen precedentes, a partir de finales de los años ochenta y en especial en los años noventa se fueron adoptando nuevas técnicas como la aplicación de aerosol con plantillas, y el pegado de carteles y pegatinas. Así parte del trabajo artístico se hacía en casa o en el taller. Luego, en la calle, el trabajo se hacía más rápido, reduciendo el tiempo que el artista está expuesto a ser detectado.
Los grafitis tradicionales, los vinculados a la cultura hip hop, han seguido evolucionando, a veces influidos por el post-grafiti/arte callejero, a veces con total independencia.
La temática del arte callejero suele considerarse asociada especialmente a la lucha social y a la protesta política. Sin embargo, las manifestaciones de protesta se han ido reemplazando por otras que “no reclaman nada”, lo cual ha instalado un debate sobre los objetivos reales de los artistas que actualmente intervienen el espacio público.
Finalmente, este tipo de manifestación, podría alejarnos de la noción que nos presentan las imágenes que acabamos de ver. El post.graffiti, es rudo directo, lleno de simplicidad en colores, con una directa idea pictográfica cargada de contenido ideológico, como podemos ver a continuación.





















