Alguna vez, el periodista Julio Scherer García le pidió a Ernesto Zedillo que le hablara de su amor por México. Le sugirió que hablara del arte, de la geografía, de la historia del país. De sus montañas y sus valles y sus volcanes y sus héroes y sus tardes soleadas. El ex-presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país e infecta a quienes entran en contacto a él. México vive obsesionado con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido, lo olvidado, lo maltratado. Con la crónica de catástrofes; de corruptelas; de personajes demasiado pequeños para el país que habitan.
México padece lo que Jorge Domínguez, en un artículo en Foreign Affairs, bautizó como la “fracasomanía”: el pesimismo persistente ante una realidad que parece inamovible. La propensión colectiva a pensar que la corrupción no puede ser combatida; que los políticos no pueden ser propositivos; que la sociedad no puede ser movilizada; que la población no puede ser educada; que los buenos siempre sucumben; que los reformadores siempre pierden.. Por ello es mejor callar. Es mejor ignorar. Es mejor emigrar.
Pero lo que nos congrega aquí hoy sugiere lo contrario. Por cada tache que se le pueda colocar a este país, existe una paloma. Más de 50 palomas.. Frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder la fe en México estan todas las razones para recuperarla. La determinación de Lorena Ochoa. La pluma de Carlos Fuentes. La inteligencia de Mario Molina. El profesionalismo de Carlos Loret de Mola. El talento de Salma Hayek. La chispa de Diego Luna.. La visión empresarial de María Asunción Aramburuzavala. La imaginación de Angeles Mastretta. El humor de Carlos Monsivaís. La tenacidad de Alejandra de Cima. La sencillez de Gael García Bernal. Las canciones de Julieta Venegas. El espíritu democrático de Margarita Zavala. La creatividad de Julieta Fierro.. La forma en la cual Alondra de la Parra conduce una orquesta o Rafael Márquez mete un gol o Cristina Pacheco hace una entrevista.. La labor filantrópica de Alfredo Harp Helu. El periodismo implacable de Miguel Angel Granados Chapa. La arquitectura de Teodoro González de Leon.. La voz de Ximena Sariñana. Los huipiles de Beatriz Paredes.
Cada persona tendrá su propia lista, su propio pedazo del país colgado del corazón. Una lista larga, rica, colorida, voluptuosa, fragante.. Una lista que debe comenzar con las palabras de la chef Marta Ortiz Chapa: “Siempre me gusto ser mexicana”. Una lista con la cual contener el pesimismo; un antídoto ante la apatía; una vacuna contra la desilusión. Una lista de lo mejor de México. Una lista para despertarse en las mañanas. Una lista para pelear contra lo que Susan Sontag llamó “la complicidad con el desastre”.
Una lista como la compilada por la revista “Quien” hoy pero que en mi propio caso va más allá de ello para incluir todo lo que yo amo de mi país. Los murales de Diego Rivera. Las enchiladas suizas de Sanborns. Las mariposas en Michoacán. El cine de Alfonso Cuarón. El valor de Emilio Alvarez Icaza. Los huevos rancheros y los chilaquiles con pollo. El mole negro de Oaxaca . Los libros de Elena Poniatowska. La decencia de Germán Dehesa. Los tacos al pastor con salsa y cilantro. El mar en Punta Mita. La poesía de Efraín Huerta. El Espacio Escultórico al amanecer. Cualquier Zócalo, cualquier domingo.
La forma en que los mexicanos se besan y se saludan y se dicen “buenas tardes” al subirse al elevador. Las fiestas ruidosas los sábados por la tarde. La casa de Luis Barragán. Los amigos que siempre tienen tiempo para tomarse un tequila. Los picos coloridos de las piñatas. Las casas de Manuel Parra. Las bugambilias y los alcatraces y los magueyes. Las caricaturas de Naranjo y los cartones de Calderón. El helado de guanabana. La talavera de Puebla . Las fotografías de Graciela Iturbide. Los mangos con chile parados en un palo de madera . Las comidas largas y las palmeras frondosas. Las mujeres del grupo Semillas y las mujeres que luchan por otras - todavía - en Ciudad Júarez.
Y más allá de este recinto y este reconocimiento a cincuenta personas, habría que aprovechar la ocasión para pensar un momento en todos aquellos que también mueven a México. Sus habitantes. Ese país habitado por millones de hombres y mujeres mexicanas que se levantan al alba a prender la estufa, a preparar el desayuno, a remojar el arroz, a planchar los pantalones, a terminar la trenza, a correr detrás del camion, a trabajar donde puedan y donde les paguen por hacerlo. El país de muchas mujeres y hombres que duermen poco porque cargan con mucho.
Para acompañarlos les pido que piensen por un momento en las siguientes preguntas. Y si ustedes vivieran y mantuvieran a sus familias con 3,000 pesos al mes? Y si les tomara mas de dos horas y tres formas diferentes de transporte público llegar a su trabajo? Y si al regresar a casa, despues de un largo día, su esposo las golpeara? Y si, aunque ustedes contaran su caso cientos de veces, prevaleciera el silencio? Y si su hija o su madre o su hermana fuera violada en la calle o cerca de un cuartel del Ejército? Y si en el Ministerio Público le dijeran que ella se lo buscó o que lo ocurrido no es un crimen? Y si resultara embarazada y la despidieran por ello? Y si hubiera complicaciones y no pudiera pagarle al médico? Y si ustedes estuvieran condenadas a la precariedad cotidiana como tantas más?
Para muchas mujeres en México esas preguntas no son hipotéticas sino reales. No representan lo que podría ocurrir sino lo que ocurre. En México, ser mujer entraña tener sólo 7 años de escolaridad promedio. En México ser mujer y trabajar en una maquiladora significa estar en peligro de muerte. En México, ser mujer implica el 30 por ciento de probabilidad de tener un hijo antes de los 20 años. En México todavía entraña luchar por el derecho a serlo.
Porque el país cambia pero no lo suficiente; porque México se mueve pero no a la velocidad que podría y debería. Algo estál mal. Algo no funciona. Tiene que ver con el control y los privilegios. Tiene que ver con 23 millones de personas en este país que viven con 20 pesos al dia. Tiene que ver con que 1 de cada 5 mexicanos entre la edad de 25 y 35 años vive y trabaja en Estados Unidos. Tiene que ver con el éxodo de 400,000 migrantes que cruzan la frontera en busca de oportunidades que no encuentran en su propio país. Con que el hijo de un obrero tiene solo el 5 por ciento de probabilidades de convertirse en profesionista.
Allí estan para quien las quiera ver: señales claras de un statu quo que es insostenible; síntomas de problemas profundos, históricos, estructurales. A lo largo del sur del país y a lo ancho de sus zonas más pobres. En cada institución disfuncional y en cada funcionario insensible que la encabeza. En cada decisión arbitraria por parte de alguien que ejerce el poder y en cada mexicana que padece sus consecuencias.
De allí que se vuelva imperativo celebrar a aquellos que están en la lista de quienes mueven a México, y al mismo tiempo reflexionar en lo mucho que falta por hacer. Pensar en un México menos cupular y más ciudadano. Menos elitista y más democrático. Menos interesado en retener las oportunidades insólitas que tienen algunos y más interesado en crearlas para otros. De lo que se trata, en esencia, es de cambiar la forma geométrica del país. Pasar del triángulo al rombo. Crear una amplia clase media poblada por personas con voz, con derechos, con oportunidades para generar riqueza y acumularla. Crear mexicanos, emprendedores, educados, competitivos, meritocráticos porque el país les permite serlo. Crear un sistema económico que promueva la movilidad social en vez de permitir la perpetuacion de obstaculos que la inhiben.
Y vivir todos los días con esa lista de lo mejor y lo posible para así pelear contra la lógica enraizada del “por lo menos”: “por lo menos hay paz social; “por lo menos” la pobreza extrema ha disminuido un poco; “Por lo menos no ocupamos el último lugar en las evaluaciones PISA de educación”. “Por lo menos en el sexenio pasado sólo se robaron un Jeef Rojo y una Hummer”. Hoy, la lógica compartida del “por lo menos” equivale a una defensa de la mediocridad. Equivale a una apología del statu quo que beneficia a pocos y perjudica a muchos. México solo será un país mejor cuando sus habitantes dejen de pensar en términos relativos y empiecen a exigir en términos absolutos. Cuando se conviertan en profetas armados con una visión de lo que podría ser. Cuando empuñen lo que Martin Luther King llamó “coraje moral”. Cuando vociferen que los bonos sexenales y la rapacidad de los sindicatos y la educación atorada y el desempleo constante y la inseguridad lacerante son realidades que ningún mexicano está dispuesto a aceptar. Porque si nadie alza la vara, el país seguirá viviendo - aplastado - debajo de ella. Porque si sólo 50 personas exigen que las cosas cambien, nunca lo harán. Porque si los mexicanos siguen habitando el laberinto de la conformidad, sera muy difícil sacudir al país desde allí.
Quienes pueblan esta lista saben que hay tanto por hacer; tanto por cambiar; tantos sitios donde amontonar el optimismo. El optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia. El optimismo perpetuo que se convierte en multiplicador.
El optimismo que debe llevar espero - a cada uno de los presentes - a hacer una declaración de fe, como la frase que acuñó Rosario Castellanos. Una filosofía personal para ver y andar, vivir y cambiar, participar y no sólo presenciar.
Una filosofía para compartir la terca esperanza de quien habla hoy y acompaña a los premiados. La convicción inquebrantable de mejorar a México. De restañar a la República. De volver a México un país de ciudadanos. Un lugar poblado por personas conscientes de sus derechos y dispuestos a contribuir para defenderlos. Dispuestos a llevar a cabo pequeñas acciones que produzcan grandes cambios. Dispuestos a sacrificar su zona de seguridad personal para que otros la compartan.
Yo creo que ser de clase media en un país con cuarenta millones de pobres es ser privilegiado. Y los privilegiados tienen la obligación de regresar algo al país que les ha permitido obtener esa posición. Porque para qué sirve la experiencia, el conocimiento, el talento, si no se usa para hacer de México un lugar más justo? Para qué sirve el ascenso social si hay que pararse sobre las espaldas de otros para conseguirlo? Para qué sirve la educación si no se ayuda a los demás a obtenerla? Para qué sirve la riqueza si hay que erigir cercas electrificadas cada vez más altas para defenderla? Para qué sirve ser habitante de un país si no se asume la responsabilidad compartida de asegurar vidas dignas allí? Yo creo en la obligación ciudadana de vivir en la indignación permanente: criticando, denunciando, proponiendo, sacudiendo. Porque los buenos gobiernos se construyen a base de buenos ciudadanos y sólo los inconformes lo son.
Yo creo que muchos de los miembros de esta lista logran hacer cosas extraordinarias. Aquellos que hacen más que pararse en fila y en silencio. Individuos que pelean por los derechos de quienes ni siquiera saben que los tienen. Alejandro Martí, denunciando a los policías cómplices y acorralando a los políticos que los protegen. Carmen Aristegui, lidereando la oposición contra la impunidad y concientizando al país sobre sus efectos. Guillermo Ortiz, peleando por la competencia y denunciando los costos que el país ha pagado al obstaculizarla. María Elena Morera, sacudiendo a una sociedad altergada y ayudándola a discernir el papel que debería desempenar. Miguel Angel Granados Chapa, defendiendo-con su columna — la humanidad esencial de quienes la han perdido y ayudándolos a recuperarla. Ellos y tantos más, héroes y heroínas de todos los días. Ombudsmans cotidianos.
Yo creo que mientras existan individuos como muchos de los que hoy celebramos - encendidos, comprometidos, preocupados - el contagio continuará, poco a poco, y a empujones como todo lo que vale la pena. El monólogo de los líderes se convertirá en el coro de la población. La exasperación de los ciudadanos construirá cercos en torno a los políticos. Yo creo que un día - no tan lejano, quizás - habrá un diputado que suba a la tribuna y exija algo a nombre de la gente que lo ha elegido. En lugar de mirar con quién se codea en el poder, mirará a quienes lo llevaron allí. Y México será otro país, otro..
Yo creo que eso es posible, pero sólo ocurrirá cuando la fe los mexicanos aplaudidos por la revista “Quien” se vuelva la convicción de muchos. Cuando la crítica fácil se traduzca en la participación transformadora. Cuando la creencia en el cambio se concretice en acciones diarias para asegurarlo. Cuando más mexicanos memoricen las palabras de mi amigo - el empresario y filántropo — Manuel Arango: “El que no sepa qué hacer por México que se ponga a saltar en un solo pie y algo se le ocurrirá”. Cuando saltando juntos logremos, de verdad, mover mejor a México.
Este 2010 que comienza a timbal batiente, redoblando esfuerzos, en medio de sangre de ejecuciones y de cursilerías nacionalistas, será, para nuestro país, un año de auto lisonja. Los mexicanos no estamos preparados para aceptar lo ramplones que hemos sido en muchas áreas. El machismo, nuestra costumbre nacional, nos lo impide. Los héroes serán recordados pero sobretodo seguiremos auto infringiéndonos el castigo que nos tiene así, basándonos en sus mitos y leyendas, muchos de los cuales no son ciertos. Sin darnos cuenta que somos irresponsables al querer imponer algunas ideas de hace 200 años que simplemente hoy no tienen casa. No habrá reflexión pero si fiestas por el bicentenario. Nuevas bromas, nuevos programas, nuevos acuerdos con los mismos resultados.
Una nueva década, con una bicentenaria excusa, para tabicarnos al mundo. Para odiar más a los gringos y a todo aquello que no huela a tamales y frijoles. Una nueva oportunidad para reírnos de los colegiados internacionales y de su experiencia. ¿Qué saben ellos si no aman tanto a México como nosotros? Cómo diría Carlos Puig: un pretexto para darle una animadita más a la xenofobia. Nos reiremos de los negros en el mundial con los chistes de los comediantes. No habrá la oportunidad de vaciar el vaso de nuestro conocimiento para dejar entrar nuevas ideas. No, en nuestro México, el vaso se derrama entre gotas de tequila y mezcal ahogados en un grito de ¡Viva México Cabrones!
¿Y en Tabasco? El gobierno seguirá su trabajo, si así lo podemos llamar. Seguirá cumpliendo su papel de malo de la película. Pero ellos no me preocupan, ya los conozco y conozco sus limitaciones. Me preocupan los que pueden hacer algo y que a mansalva toman posiciones encontradas. Me preocupa los que militan en partidos en los que no creen y salen a los medios a defenderse de complots autoimpuestos para alimentar la farsa de su permanencia. Sobre estos yace la verdadera preocupación. Tabasqueños que piensan que aventando fajos de billetes resuelven su carente capacidad para resolver los problemas de nuestro estado. Políticos tabasqueños, en buen número, que seguirán volando en la brisa de la frivolidad hueca, pero eso sí con aspiraciones a la gubernatura. Hombres y mujeres que seguirán ocupando las primeras planas de los medios tabasqueños que no son más que mercachifles de conciencias y de necesidades. Sólo así entiendo que ocupen secciones enteras de periódicos y revistas tales personajes. ¿Quién, entre la oposición, levantará la mano para poner las cartas sobre la mesa? Y si así lo hace alguien, ¿seremos tan visionarios los tabasqueños, como para seguirlo?
Necesitaría cientos de hojas para explicar mis temores. Mi miedo a que los tabasqueños no dejemos a un lado el deporte estatal de la grilla y en verdad nos pongamos a trabajar. Mi esperanza porque los que están en posiciones preeminentes hagan un análisis fiel de nuestra situación y se pongan a discutir, construir e implementar soluciones y cambios necesarios para los cientos de miles en estrechez. Tabasqueños al borde del suicidio, sin educación de calidad, sin empleo y víctimas de la inseguridad y la prepotencia de los que deberían cuidarlos. Círculos empresariales emparedados que lo único que hacen es seguir chupando la teta de la choca que cada día está más flaca. Empresarios ciegos a la realidad circundante. Jóvenes que en vez de poner su grano de cambio terminan por ahogarlo en medio de imberbes impulsos desatados. Este 2010 debe ser motivo para tener los pantalones de vernos en ese espejo que nada oculta y cambiar nuestra historia. No quiero pensar que sigamos eligiendo y confiándole nuestro estado a los simpáticos que nos inundan o a los arraigados que nos desvalijan. Ahora es cuando tabasqueño. Ahora es cuando arranca el camino hacia un mejor Tabasco.
No quiero hablar de los móviles. Mis preguntas no son “Holmescas”. Yo no sé nada sobre investigar un crimen. Por eso no cuestiono la veracidad de las pruebas. No cuestiono los culpables. No soy un experto y aunque en mi tierra casi todos lo somos, esta vez me resisto a la tentación. Para mí, estas preguntas son inverosímiles. Me concentro en otras más sencillas pero mucho más sustanciosas. No estoy buscando una explicación rápida.
Hoy, en el mundo, hay cuatro vidas menos. Ellos deberían estar aquí contigo y conmigo lector. Ya sabes, disfrutando la aventura de vivir. Mientras pienso esto tengo que salir a la calle porque mi casa parece mucho más amenazadora que el exterior. Camino y no puedo evitar notar que algunos tabasqueños, caminamos con la mirada baja, con los hombros caídos, miramos de reojo al que se nos atraviesa y estoy seguro muchos nos preguntamos. ¿Será que este me va a matar?
Cuando voy de regreso pasó a un parque y nada. El alumbrado apagado, las rejas rotas, las canastas dobladas, las porterías de lado. Ni un solo policía. No hay luz, no hay verde, sólo silencio. Me imagino en algún momento a los asesinos parados en un parque como ese. ¿Qué se preguntaron? ¿Qué esperanzas tenían? ¿Cuáles eran sus sueños? ¿Habrán estado motivados con sus posibilidades?
Mientras trato de elaborar salta a mi pensamiento aquella frase de Pitágoras que dice; “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.” Hoy es contundente. En toda nuestra historia, nunca habíamos estado tan despegados del futuro de nuestros niños y adolescentes como ahora. Si el mundo solamente se mantiene por el aliento de los niños, como reza el Talmud, nosotros los estamos sofocando bajo libertades abusivas. Las nuevas reglas es que no hay reglas. Hemos olvidado por completo nuestra responsabilidad como adultos. Hemos olvidado que formamos parte de una invisible telaraña que conecta todo. Un querido amigo me recordó esto citándome a John Donne cuando dijo “Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo,” ya que todos los seres humanos estamos ligados a la humanidad, somos parte de ella.
Así pues, nosotros somos nuestros propios verdugosy si seguimos eludiendo nuestra importancia como forjadores del mundo los resultados serán catastróficos. Nuestras acciones hoy terminarán por alcanzarnos mañana.
No podemos ni siquiera excluirnos culpando al Gobierno. Nosotros los hemos puesto ahí. En su momento lo hicimos pensando que el voto lo decidiera el más guapo, el más joven, el más popular, el más simpático. Siempre privilegiando estas explicaciones sobre la única razón de peso: el más capaz.
No se trata de asumir costos políticos. Sino de hacernos las preguntas correctas. De tomar acción ante preguntas importantes: ¿Por qué somos el primer lugar en suicidios? ¿Por qué ha crecido el crimen? ¿Por qué estamos solucionando nuestros problemas con cercas más altas y puertas más gruesas? ¿Por qué hemos evadido nuestra responsabilidad con la juventud y sobre todo con la niñez? ¿Cuantos jóvenes más están en esa situación de vida? ¿Donde están sus oportunidades? ¿A razón de que las hemos cambiado? ¿Por cuantas monedas las hemos vendido? ¿Y si no son los asesinos? ¿Y si el Gobierno miente? ¿Que lección le estamos dejando a la juventud? ¿Como nos juzgarán nuestros pequeños? ¿Habremos perdido la capacidad de creer en todo? ¿Por qué seguimos teniendo gobernantes en los que no creemos? ¿Mentira o Verdad, importa? Sólo respondiendo correctamente estos cuestionamientos y dando puntual acción basándonos en las respuestas podremos, finalmente, dejar de preguntarnos ¿Será que este me va a matar?
Antes de comenzar a escribir debo agradecer, quitando cualquier sesgo de ego (valga la cacofonía), a todos aquellos que siempre y tan amablemente me leen. Escribir es fácil, escribir y que guste, no tanto. Gracias por sus comentarios y muestras de apoyo, me motivan a seguir haciendo lo que hoy en día se conoce como “rayar”.
El día de hoy quiero comenzar la columna con una sola idea en mente: La Exclusividad. ¿Existe tal cosa como exclusividad en la vida? La RAE define a la palabra “exclusivo” como:
1. adj. Que excluye o tiene fuerza y virtud para excluir.
2. adj. Único, solo, excluyendo a cualquier otro.
3. f. Privilegio o derecho en virtud del cual una persona o corporación puede hacer algo prohibido a las demás.
4. f. Noticia conseguida y publicada por un solo medio informativo, que se reserva los derechos de su difusión.
5. f. desus. Repulsa para no admitir a alguien en un empleo, comunidad, cargo, etc.
Por ejemplo: Los tampones son para uso exclusivo de las mujeres. Mis dedos son exclusivos de mis manos. Ejemplos debe haber muchos, sin embargo conforme les sigo escribiendo y pensando cuales de estos aplicar, la palabra exclusiva se me hace más y más difícil de entender y escribir. Simple y sencillamente porque no logro que en mi cabeza aplique ningún concepto con el que quede por completo satisfecho.
La exclusividad o lo exclusivo debe ser una palabra tan estúpida como palabras como negro, nazi o demás primas hermanas. No existe tal cosa como algo exclusivo en este Universo. No existe tal cosa como una verdad absoluta. Los tampones no son exclusivos de las mujeres (algunos plomeros los utilizan para momentáneamente parar fugas, como el jabón detiene una fuga de gas por lo que no es exclusivo para lavarse). Mis dedos no son exclusivos de mis manos, mis dedos dejan de ser míos cuando los sostiene la suave mano de una mujer enamorada, por decir una de miles situaciones en las que mis dedos dejan de ser míos. La verdad es que por más que lo intento, no encuentro razón para utilizar la palabra exclusiva. Es estúpida, ilógica y un gasto del lenguaje que es exclusivo de los que hablamos (sic).
Por hoy, sólo eso medio inteligente se me ocurre y antes de decir alguna barbaridad. Les deseo un día lleno de aventuras y problemas con solución, de esos que le recuerdan a uno el porqué estar vivo, es una emoción inexplicable. Les saluda con el cariño del mundo, su columnista… exclusivo.
Hoy entendí, mientras veía la televisión, porque todo está mal. Hace algún tiempo, en los años cincuenta y sesenta, un grupo de chavos, como Yo tal vez, tuvieron la epifanía de a quién debería vendérsele todo era a los jóvenes. Los jóvenes comprarían toda la vida. Gastarían sus ahorros, en refrescos, papas, hamburguesas, pósters, cigarros, alcohol, etc. Los jóvenes comprarían lo que les ofrecieran, por su misma inexperiencia y falta de madurez a la hora de decidir algo. Está era sólo una idea publicitaria. Los que la pensaron, no tenían una mala intención, lo único que estaban haciendo era tratando de vender sus productos.
Así que de esta manera después de mucha investigación de mercado, terminando por comprobar lo fácil que era venderle algo a alguien en su juventud. Como es obvio establecieron un patrón de ventas para que sus clientes: las compañías de cine, televisión y música (entre otras), comenzarán a lanzar sus campañas con la juventud en mente. Era un hecho que sólo dentro del grupo meta de la juventud encontrarían un nicho para cualquier producto.
A causa de esto y por tal vez un raro cambio en el destino, la juventud pasó a ser celebrada por la sociedad. Todo lo que era joven debía ser mostrado y glorificado. Esto nunca había sucedido antes en la historia de la humanidad. La humanidad hasta esos años, había celebrado entre otras cosas: La belleza, como lo hicieron los griegos; La experiencia; La audacia, como se hizo en tiempos de Alejandro Magno; La pasión y libertad, como quedó grabado en el renacimiento; etc. El ser humano nunca había celebrado tan sólo una condición dependiente de la edad. Sin embargo, ahora la calidad de ser joven era que como consumías, esto te hacía merecedor de alabanzas, del foco público pues.tgi
Gracias a todo esto la juventud se volvió más y más importante. La sociedad comenzó a mirar hacia otro lado, porque para la desgracia de aquellos chavos de la época que vio nacer el Rock & Roll, la juventud tenía agregado un mal producto: la inexperiencia. Tan sólo la naturaleza de juventud sugería inexperiencia. Por lo tanto la adoración de juventud tenía que evolucionar y mutarse en algo más que, al igual que esta, lograra llegar a todos por igual. Las compañías entonces, ya los chavos habían perdido peso porque había envejecido, comenzaron a ensalzar a la misma inexperiencia de los jóvenes. Entonces, ser estúpido y loco, se convirtió en algo cool, de moda, trendy como dicen los que saben de modas.
La estupidez y la juventud es algo que se celebra hoy en día en todos los medios posibles. Le llamamos a la TV, la caja estúpida; al cine, la máquina de los sueños y la música trasciende a ambos medios y otros más como la radio. Sin embargo, el medio no es el problema, el problema es el mensaje. Nos reímos con homero Simpson y luego nos cae bien quien es como homero en la vida real, celebramos su estupidez. Celebramos a la chavita de 17 que tiene un cuerpazo, o al chamaco que dice burradas porque esta chavo. Celebramos todo esto mientras tomamos coca cola, o nos fumamos un cigarro, o consumimos lo mismo que está dirigido a ellos, los protagonistas desde hace cinco décadas y mientras hacemos todo esto, muy pocos nos damos cuenta que sólo consumiendo podemos sentirnos como los jóvenes y estúpidos: jóvenes y estúpidos.
Recientemente encontre uno de los mejores reportajes de actualidad que la cadena Cuatro(España) ha emitido en los últimos meses. Un trabajo de Jon Sistiaga sobre el negocio de las armas en el corazón de Estados Unidos, en Kentucky, donde es de lo más habitual que los padres regalen a sus hijos lo último y más sofisticado en armas de fuego.
Las periódicas matanzas en institutos o supermercados no asustan a estos padres, que se gastan miles de dólares en estas fechas para comprar a sus niños los caprichos que ven en violentos videojuegos. El fácil acceso a alta tecnología armamentística, conjugado con una ideología radical, da como resultado la proliferación de organizaciones paramilitares de ultraderecha.
“Aquí no necesitamos psiquiatras ni divanes. Aquí tenemos armas automáticas… Eso si es una buena terapia..” Comenta uno de los organizadores del Festival de la Metralleta de Knob Creek, en Kentucky. Un lugar en los EEUU donde niños de cuatro años disparan con las armas automáticas de sus papas y se familiarizan desde muy pronto con el olor a pólvora y la sensación de vaciar un cargador contra algo.
Jon Sistiaga viaja al corazón de la América más profunda, la heredera de la tradición y las esencias del salvaje oeste, para retratar el mundo de los defensores de las armas. El poderoso lobby estadounidense que se niega a que el Gobierno cambie la segunda enmienda de la Constitución, que les garantiza el derecho a poseer armas…
“Los niños tienen que empezar muy jóvenes a disparar”, dicen ante la cámara de Cuatro padres orgullosos de que sus críos manejen ya con soltura revólveres o fusiles. El reportero, que ha visto muchas veces escenas parecidas en Afganistán, en Irak o en Palestina, se queda con la boca abierta al ver que en este lugar, en pleno corazón de EEUU, los niños saben disparar un M-16 o montar y desmontar una UZI israelí. Muchos de estos pequeños han escrito su carta a Santa Claus pidiéndole la última versión del Kalashnikov o un manual de instrucciones de cómo hacer bombas caseras.. Y Santa Claus se lo trae..
“Las armas no matan, matan las personas.. También se puede matar con un martillo..” repiten como un mantra todos los entrevistados… Para esta gente no es relevante que todos los años mueran en EEUU 11.000 personas por arma de fuego. Tres veces la cifra de soldados fallecidos en Irak desde el inicio de la guerra. Aquí lo que les importa es que el precio de las balas ha subido desde entonces un 300%. Para esta gente, las matanzas periódicas que ocurren en Institutos o universidades son solo pequeños accidentes, que se evitarían si en esos lugares hubiera profesores o estudiantes armados que hicieran frente al agresor… Que es ahí donde está el problema, en la falta de defensa, no en la existencia de las armas…
El Festival de la Metralleta se celebra en un idílico condado de Kentucky donde por casualidad, se encuentra el cuartel general del Ku Klux Klan. La organización racista todavía existe y varios de sus miembros hablan sin tapujos para Cuatro en un reportaje que muestra la insensatez y la soberbia de aquellos que piensan con sus armas en lugar de con su cerebro…
La pornografía infantil en la Red es una lacra imparable que ensucia nuestras vidas cada día.
La presión policial con macroredadas no es suficiente para detener las malas prácticas de estos individuos, que actúan desde el anonimato que puede brindar la Red golpeando las vidas de cientos de niños, incluso bebés, en busca de un deseo sexual depravado y enfermizo. Por eso entre todos los internautas debemos ponernos manos a la obra y meter el máximo de ruido en el ciberespacio.
El objetivo de esta blogocampaña, que arranca hoy, es que el próximo 20 de noviembre –Día Universal del Niño– cientos de blogs escribamos un post en el que aparezca la frase Pornografía infantil NO para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. De esta forma conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen las conciencias de tanto salido mental.
En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como “angels”, “lolitas”, “boylover”, “preteens”, “girllover”, “childlover”, “pedoboy”, “boyboy”, “fetishboy” o “feet boy” para llegar adonde queremos llegar.
Amnistía Internacional (AI) ha advertido de que “más de 30.000 niños y niñas matan y mueren” en la República Democrática del Congo (RDC) “para que en los países desarrollados podamos hablar por el celular o escribir un e-mail”, ya que, según la organización, una de las causas del conflicto es la lucha por el control del coltán, un producto básico para las telecomunicaciones y cuya venta “ha servido para comprar armas que han llegado generosamente a los Ejércitos y milicias desde Estados Unidos, Bélgica, Francia, Alemania y China”.
“Más de 30.000 niños y niñas matan y mueren en un conflicto que sacude África Central y cientos de miles de personas lo están pagando en estos días”, afirmó la organización en la página de Internet. “Una de las causas” del conflicto, precisó, es “el control del coltán”, una combinación de columbita y tantalita “imprescindible en la fabricación de teléfonos celulares y computadoras” y del que la República Democrática del Congo “posee el 80 por ciento de las reservas mundiales”.
“Lejos de llevar prosperidad al país, es parte del origen de un conflicto que amenaza con ser eterno”, prosiguió AI. “Gran parte de los ingresos de la venta de coltán han servido para comprar armas, que llegaron generosamente a los ejércitos y milicias desde Estados Unidos, Bélgica, Francia, Alemania y China, entre otros”, añadió. El resultado de ello es “una guerra en la que ya han muerto casi cinco millones de personas, más de 350 mujeres y niñas son violadas cada mes, hay casi dos millones de desplazados y unos 7.000 niños y niñas combaten como soldados”.
A los niños “se les saca a la fuerza del colegio o de sus casas”, denunció AI. “Reciben malos tratos, torturas, son violados y obligados a violar y a asesinar”, prosiguió. “En la región de Kivu, la mitad de los menores que habían sido desmovilizados han vuelto a ser reclutados”.
Peter Menzel es un fotoperiodista independiente que visito a 30 familias de 24 países distintos para crear su libro Hungry Planet: What The World Eats (Ten Speed Press, 2005). Las retrató junto a los alimentos que consumían a lo largo de una semana, apuntando ademas el coste total de la comida en dolares americanos. Les dejo los datos ordenados de mayor a menor junto a algunas de las imágenes.
* Alemania (Europa): Familia Melanderde de Bargteheide
Gasto en alimentos durante una semana: $500.07* Luxemburgo (Europa): Familia Kuttan-Kasses de Erpeldange
Gasto en alimentos durante una semana: $465.84
* Francia (Europa): Familia Le Moines de Montreuil
Gasto en alimentos durante una semana: $419.95
* Australia (Oceanía): Familia Browns de River View
Gasto en alimentos durante una semana: $376.45
* Canada (América del Norte): Familia Melansons de Iqaluit, Territorio Nunavut
Gasto en alimentos durante una semana: $345
* Estados Unidos (América del Norte): Familia Revis de Carolina del Norte
Gasto en alimentos durante una semana: $341.98* Japón (Asia): Familia Ukity de Kodaira
Gasto en alimentos durante una semana: $317.25* Groenlandia: Familia Madsens de Cabo Esperanza
Gasto en alimentos durante una semana: $277.12
* Italia (Europa): Familia Manzini de Sicilia
Gasto en alimentos durante una semana: $260.11
* Reino Unido (Europa): Familia Bainton de Cllingbourne Ducis
Gasto en alimentos durante una semana: $253.15
* Estados Unidos (América del Norte): Familia Fernandez de Texas
Gasto en alimentos durante una semana: $242.48
* Kuwait (Oriente Medio): Familia Al Haggan de Ciudad de Kuwait
Gasto en alimentos durante una semana: $221.45* México (América del Norte): Familia Casales de Cuernavaca
Gasto en alimentos durante una semana: $189.09
* Estados Unidos (América del Norte): Familia Caven de California
Gasto en alimentos durante una semana: $159.18
* China (Asia): Familia Dong de Beijing
Gasto en alimentos durante una semana: $155.06
* Polonia (Europa Central): Familia Sobczynscy de Konstancin-Jeziorna
Gasto en alimentos durante una semana: $151.27
* Turquía (Asia): Familia Celiks de Estambul
Gasto en alimentos durante una semana: $145.88* Guatemala (América Central): Familia Mendoza de Todos Santos
Gasto en alimentos durante una semana: $75.70* Egipto (África): Familia Ahmed de El Cairo
Gasto en alimentos durante una semana: $68.53* Mongolia (Asia): Familia Batsuuri de Ulan Bator
Gasto en alimentos durante una semana: $40.02* India (sur de Asia): Familia Patkars de Ujjain
Gasto en alimentos durante una semana: $39.27* Ecuador (América del Sur): Familia Ayme de Tingo
Gasto en alimentos durante una semana: $31.55* Mali (África): Familia Natomos de Kouakourou
Gasto en alimentos durante una semana: $26.39
* Reino de Bután (sur de Asia): Familia Namgay de Shingkhey
Gasto en alimentos durante una semana: $5.03* República de Chad (África Central): Familia Aboubakar del campo de refugiados Breidjing
El fotógrafo alemán Jan von Holleben ha demostrado que, a pesar de estar tirado en el suelo, se puede sentir la brisa del aire y el olor de las nubes, y también es posible ver el mundo desde la perspectiva de la imaginación infantil. Tan fácil como recordar de que estaban hechos esos momentos llenos de risas y sueños de antaño. He aquí unas muestras.
En su página hay muchas más imágenes de esta serie de 30.
James Nachtwey nació en Syracuse, Estado de Nueva York, en 1948. Graduado en Historia del Arte y Ciencias Políticas (1966-70), en 1976 comenzó a trabajar como fotógrafo para periódicos de Nuevo México, y en 1980 se mudó a Nueva York para iniciar una carrera como fotógrafo por cuenta propia. Es miembro de la agencia VII y colabora habitualmente con la revista Time ademas de otras muchas publicaciones. A continuación, algunas de sus instantáneas.
Superviviente de un campo de exterminio hutu en el que eran torturados y asesinados miembros de la etnia tutsi. Este hombre, pese a ser un hutu, fue sometido al mismo trato por no apoyar el genocidio. Ruanda, 1994.
Mujer afgana llora sobre la tumba de su hermano, muerto tras un ataque con misiles del ejercito talibán. Fotografía tomada en Kabul, Afganistan, 1996.
Una madre levanta el cuerpo de su hijo, victima de la hambruna, para llevarlo hasta la tumba. Fotografía tomada en noviembre de 1992 en Bardera, Somalia.
Una mujer cuida de su enfermo hijo en el hospital del campo de desplazados de Mornei, Darfur, Sudan. Imagen de 2004.Orfanato para niños “incurables”. Rumanía, año 1990.Pacifista español estampa la huella de su mano, pintada de rojo, en la placa de la embajada de España en Iraq, protestando así por el apoyo de su país a la guerra. 28 de marzo de 2003.Médicos atienden a un marine herido en Iraq. Un artefacto explosivo casero alcanzo al soldado. Año 2006.Un mendigo amputado lava a su hijo en un canal contaminado de Indonesia, 1998.Phan Thi Hoi baña a su hijo de 14 años. Esta mujer estuvo expuesta al Agente Naranja durante la Guerra de Vietnam. Debido a ello, su hijo nació deformado. Vietnam, año 2006.Miliciano croata dispara sobre sus vecinos musulmanes. Mostar, Bosnia, 1993.Superviviente de los atentados contra las Torres Gemelas, 11 de septiembre de 2001, EEUU.Niño nicaragüense juega sobre un tanque que, tras haber sido usado durante la guerra civil, fue reconvertido en monumento para un parque. Año 1984.
En la pénínsula de BC se esta realizando un proyecto llamdo IMPULSA IV, coordinado por el Instituto de Ingeniería. La importancia de este proyecto es que podría resolver la escasez de agua dulce, y no sólo esto sino que además podría convertirse en un auténtico modelo de renovación terrestre.
De ahí que investigadores de varios institutos y centros de la UNAM hayan concebido un proyecto para la generación de electricidad y la desalinización de agua de mar en esa zona, que no contempla la quema de combustibles fósiles ni la emisión de gases a la atmósfera.
Entre las energías que se podrían aprovechar están las hidrotérmicas, la solar y la eólica. En el caso de la hidrotpermica, esa agua de mar caliente se puede usar para generar electricidad y, si su temperatura es menor a 100°C, como fuente directa de calor para realizar una desalinización térmica. “Con una pequeña planta geotermoeléctrica de ciclo binario y 120 toneladas por hora de agua caliente de pozo se podría generar 1 megawatt. Con esta energía, una desaladora de ósmosis inversa sería capaz de producir hasta 5 mil metros cúbicos de agua dulce al día. La ventaja con ella es que la desalinización sería continua, ya que funcionaría independientemente de las condiciones climáticas y la hora del día, durante todo el año”, afirma el investigador.
Los investigadores del Instituto de Ingeniería han aprovechado el hecho de que sólo es necesario evaporar y condensar esta agua para diseñar un equipo que la desalinice con la energía mínima. Otra fuente de energía renovable son los chorros de agua muy caliente lanzados por las ventilas hidrotermales del fondo del mar de Cortés. Tan altas temperaturas son ideales para generar electricidad, siempre y cuando se diseñen tecnologías adecuadas que permitan su explotación, con costos razonables de producción, y que no tengan impactos ambientales negativos.
Como parte del proyecto ya se diseña una planta submarina. Donde, una cantidad de la energía producida por ella se utilizaría para desalinizar agua, y la que sobrara, muy abundante, se conectaría a la red eléctrica.
Los investigadores del Instituto de Ingeniería desean aprovechar también la energía de las mareas, como se hace en Francia y Canadá, donde es muy caro el proceso porque sólo se genera electricidad cuando entra y sale la marea, pero durante el resto del tiempo no se produce nada.
En cambio, los investigadores universitarios han diseñado esquemas de división de estanques de mareas que permitirían producir, de manera continua, una gran cantidad de megawatts para desalinizar agua marina.
Unos estanques se instalarían junto a la costa o entre islas, aunque en la península de Baja California hay bahías donde sería posible construir otros más pequeños, a bajo costo.
Cabe apuntar que este trabajo ha despertado interés en Chile e Inglaterra, donde también se estudian las mareomotrices.
Los investigadores del proyecto IMPULSA IV ya están en pláticas con el Conacyt y otros grandes desarrolladores para asociarse con ellos y obtener así recursos que serían destinados a la investigación y la posterior fabricación y comercialización de todas estas tecnologías que funcionan con energías renovables no contaminantes.
Si todo esto se vuelve una realidad y en un futuro se aplica a nivel masivo, tendremos energía y agua dulce gracias a los derretimientos que nuestra propia contaminación provoca, la solución para las inundaciones y la falta de agua dulce.