By pabloeduardo.com

A Alma, no le interesan los partidos políticos. No sabe lo que representa el pedazo de plástico en forma de bandera que tiene colgando su mamá cerca del pozo. Si es azul, rojo o amarillo la diferencia es inverosímil. Para ella, la vida no está llena de misterios y aventuras. Su día es siempre el mismo: Caminar mucho para traer algo de comida ó esperar que su padre llegue, si es que llega, con algo para cocinar y si no, pues ya será para mañana, porque por hoy tomarán café y galletas. Alma sabe que no es fácil encontrar a su padre durante el día ya que se va rumbo a los pastizales, bien, bien adentro a cortar zacáte o cuidar la milpa y al menos que alguien lo vaya a buscar no sabrán de él hasta la tarde. La madre de Alma a veces llora cuando la noche llega y su padre no regresa, de tan sólo verla a ella le da miedo. Mucho más miedo que cuando oscurece y no se ve nada. A esa hora, sólo se escuchan los grillos y el crujir de la madera cuando la hamaca de su papá se mece.
La muda de ropa que carga puesta la tiene encima desde hace tres días. Su mamá le ha dicho que es para que no se le gaste las otras tres mudas que tiene. Eso sí, todos los días se baña, allá donde está el agua más transparente que ha conocido, la de la orilla del río. Esto le gusta mucho, lo disfruta mientras se ríe ya que los pececillos de la poza le muerden suavemente los pies, ellos como Alma también tienen hambre.
Un día de muchos, en diferentes ocasiones, llega la gente a su casa y pasan los señores sudados y vestidos de rojo y de blanco y de azul regalándole playeras y gorras y lapiceros. Algunos le sonríen otros ni la pelan y tan sólo saludan a su madre y a su padre. Traen música y andan muy contentos, a su casa de palos le ponen estampitas con la cara de un señor sonriente y se van como vinieron.
Alma no lo sabe pero no van lejos, se regresan a la capital, a tan sólo 6 kilómetros de donde está la poza donde se baña Alma. Ahí, hay agua potable, luz en la noche y en el día, comida refrigerada, celulares, teléfonos, médicos, un mundo que ni en los sueños más raros podría imaginar Alma. Ahí viven en el siglo 21 no en el 17. Alma nunca imaginaría que con girar la mano puede salir agua tan transparente como la de la poza, o que exista algo llamado escuela, amigos, libros, juegos y sobretodo desayunos escolares.
Aún así, en su ignorancia, sonríe mientras el extraño le pregunta si le puede tomar una foto. Alma se ríe y se esconde detrás de su madre. El extraño insiste “¿Cómo te llamas?”, Alma contesta: “Alma” mientras el extraño le apunta con una caja color azul y una luz muy fuerte ilumina su rostro. El extraño sonríe y le dice: “Listo! gracias Alma muchas gracias.”
By pabloeduardo.com
No quiero hablar de los móviles. Mis preguntas no son “Holmescas”. Yo no sé nada sobre investigar un crimen. Por eso no cuestiono la veracidad de las pruebas. No cuestiono los culpables. No soy un experto y aunque en mi tierra casi todos lo somos, esta vez me resisto a la tentación. Para mí, estas preguntas son inverosímiles. Me concentro en otras más sencillas pero mucho más sustanciosas. No estoy buscando una explicación rápida.
Hoy, en el mundo, hay cuatro vidas menos. Ellos deberían estar aquí contigo y conmigo lector. Ya sabes, disfrutando la aventura de vivir. Mientras pienso esto tengo que salir a la calle porque mi casa parece mucho más amenazadora que el exterior. Camino y no puedo evitar notar que algunos tabasqueños, caminamos con la mirada baja, con los hombros caídos, miramos de reojo al que se nos atraviesa y estoy seguro muchos nos preguntamos. ¿Será que este me va a matar?
Cuando voy de regreso pasó a un parque y nada. El alumbrado apagado, las rejas rotas, las canastas dobladas, las porterías de lado. Ni un solo policía. No hay luz, no hay verde, sólo silencio. Me imagino en algún momento a los asesinos parados en un parque como ese. ¿Qué se preguntaron? ¿Qué esperanzas tenían? ¿Cuáles eran sus sueños? ¿Habrán estado motivados con sus posibilidades?
Mientras trato de elaborar salta a mi pensamiento aquella frase de Pitágoras que dice; “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.” Hoy es contundente. En toda nuestra historia, nunca habíamos estado tan despegados del futuro de nuestros niños y adolescentes como ahora. Si el mundo solamente se mantiene por el aliento de los niños, como reza el Talmud, nosotros los estamos sofocando bajo libertades abusivas. Las nuevas reglas es que no hay reglas. Hemos olvidado por completo nuestra responsabilidad como adultos. Hemos olvidado que formamos parte de una invisible telaraña que conecta todo. Un querido amigo me recordó esto citándome a John Donne cuando dijo “Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo,” ya que todos los seres humanos estamos ligados a la humanidad, somos parte de ella.
Así pues, nosotros somos nuestros propios verdugosy si seguimos eludiendo nuestra importancia como forjadores del mundo los resultados serán catastróficos. Nuestras acciones hoy terminarán por alcanzarnos mañana.
No podemos ni siquiera excluirnos culpando al Gobierno. Nosotros los hemos puesto ahí. En su momento lo hicimos pensando que el voto lo decidiera el más guapo, el más joven, el más popular, el más simpático. Siempre privilegiando estas explicaciones sobre la única razón de peso: el más capaz.
No se trata de asumir costos políticos. Sino de hacernos las preguntas correctas. De tomar acción ante preguntas importantes: ¿Por qué somos el primer lugar en suicidios? ¿Por qué ha crecido el crimen? ¿Por qué estamos solucionando nuestros problemas con cercas más altas y puertas más gruesas? ¿Por qué hemos evadido nuestra responsabilidad con la juventud y sobre todo con la niñez? ¿Cuantos jóvenes más están en esa situación de vida? ¿Donde están sus oportunidades? ¿A razón de que las hemos cambiado? ¿Por cuantas monedas las hemos vendido? ¿Y si no son los asesinos? ¿Y si el Gobierno miente? ¿Que lección le estamos dejando a la juventud? ¿Como nos juzgarán nuestros pequeños? ¿Habremos perdido la capacidad de creer en todo? ¿Por qué seguimos teniendo gobernantes en los que no creemos? ¿Mentira o Verdad, importa? Sólo respondiendo correctamente estos cuestionamientos y dando puntual acción basándonos en las respuestas podremos, finalmente, dejar de preguntarnos ¿Será que este me va a matar?

http://tabascohoy.com/nota.php?id_nota=179870 ——- NOTA DEL ASESINATO DE PEPE FUENTES
http://diariopresente.com.mx/nota.php?idnota=2039 —— AVANCES DEL CASO
http://www.la-verdad.com.mx/principal/index.php?option=com_content&task=view&id=14751&Itemid=52 ——- ARTÍCULO DE LA VERDAD DEL SURESTE SOBRE EL REPUDIO DE LOS ASESINATOS